Cuando jugué en el extranjero no vi un sólo dólar porque era para el empresario y para el técnico: Álvaro Anzola, exarquero de Millonarios.

Ingresar al fútbol puede desencadenar otras situaciones más allá de sólo jugarlo. Álvaro Antonio Anzola es un deportista activo que inició su carrera a los 15 años en las divisiones menores de Millonarios gracias a un “golpe de suerte” como lo manifiesta él y al apoyo del jugador Delio “Maravilla” Gamboa.

En su trayectoria deportiva pasó por varios equipos colombianos y dos extranjeros: Ayacucho FC de Perú y Tauro FC de Panamá y confiesa que “en el fútbol ahora se ve mucho eso de pedir comisión y yo lo viví cuando fui a jugar por primera vez al extranjero. En ese momento no vi un solo dólar porque era para el empresario y para el técnico que me iba a tener en ese equipo”, afirma Anzola.

Por otra parte confiesa que conoce casos de futbolistas que llevan a otros países con promesas falsas. “En este deporte es común que te lleven al extranjero con un sueño, hacen promesas y al final no cumplen nada, los ponen a pasar pena y a realizar otros trabajos”, sostiene. En el 2013 se retiró del fútbol, cuando una situación familiar hizo que tomara nuevas decisiones.

“Tuve un golpe muy fuerte que fue la pérdida de mi esposa, estábamos viviendo en Panamá desde hacía tres años y ella fallece de cáncer y me quedo con mi hijo de 1 año”. Confiesa que este episodio lo llevó a una crisis emocional y seguidamente a retirarse del deporte. “Le eché la culpa al fútbol por alejarme de mi familia”.

Le tomó un año darse cuenta que el fútbol no había sido el problema y que, por el contrario, lo ayudaría a sobrellevar la situación por la que pasaba. “El problema nunca fue el futbol, fue no tener la madurez para digerir ese momento tan duro. Hoy estoy mucho más tranquilo y me di cuenta que el deporte me ayuda”.

Por eso creó 3A, una empresa donde no sólo realiza entrenamientos personalizados a niños y adultos según sus necesidades, sino que a través de charlas y conferencias ayuda a jóvenes y padres a mejorar los lazos familiares sin dejar de lado el sueño de los más pequeños: ser futbolistas.

entrenamiento

Afirma que la mejor señal para saber si vas por buen camino como futbolista es la felicidad. “El futbol sirve para recrearse, para ser feliz y si te entrenas bien y te entregas, el futbol te dará logros. A veces no tenía para el bus, otras veces llovía pero yo era feliz cuando me ponía mis guantes, pateaba el balón y apostaba una gaseosa. La alegría atrae las otras cosas”.

Y su consejo: estudiar. “Cuando el futbol se volvió mi todo, dejé oportunidades académicas a un lado. Hoy soy licenciado de Educación Física y estoy en tercer semestre de Administración de Empresas virtual y a distancia, porque entendí a través de mis golpes y la maduración de la vida, que el deporte es muy lindo pero tienes que llevarlo de la mano con la parte académica para ofrecer algo en el futuro porque el deporte se acaba”.

Si quieres contactarlo para entrenamiento físico personalizado (a domicilio) o una charla motivacional, puedes hacerlo al correo 3aentrenamientopersonalizado@gmail.com o a través de su cuenta en Instagram.

POR: Liliana Gómez @limagogo

Foto portada: Derecha, de negro Álvaro Anzola. Cortesía.
Foto 3A: Tomada de la cuenta personal de Instagram /anzola28