3 claves para diferenciar bullying de travesura.

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¿Sabes diferenciar una travesura de bullying?

Dentro del salón de clases se puede presentar una simple travesura pasajera como una burla malintencionada que dé inicio a acoso escolar.

De acuerdo con diferentes estudios los niños, niñas o adolescentes no denuncian. Como tutores, profesores o acudientes es nuestro deber identificar cuando un caso merece nuestra intervención buscando el bienestar de los niños.

Acá te enseñamos las tres claves básicas para identificar cuando un caso es acoso escolar:

  1. Hay intención negativa. El acosador muestra que su chiste tiene como intención causar un daño físico o psicológico en la victima. Utiliza apodos y comparaciones para resaltar una diferencia física, cultural o ideológica con el fin de dañar a otra persona.
  2. Es repetitivo y sistemático. La travesura se puede dar una vez. El bullying es repetitivo, el acosador aprovecha cualquier oportunidad para humillar a la víctima, incluso extendiendo el acoso a través de Internet.
  3. Hay diferencia de poder. El acosador tiene mayor poder, que se ve reflejado en estatura, popularidad, economía, entre otros. Cuando el poder es el mismo se denota un conflicto, que se puede resolver a través de negociación entre los niños involucrados sin haber bullying.

Leer: Ciberacoso, un mal chiste.

El cambio debe venir de los involucrados.

Si bien, se habla de “acosador”, por lo general está acompañado de un grupo de personas que apoyan el acoso, siguiendo los mismos parámetros: Intención negativa, repetitividad, diferencia de poder.

Para lograr reducir el poder del acosador, debemos reunir a todos los involucrados incluyendo sus familias y sensibilizar sobre las consecuencias negativas que puede generar el bullying, siendo mucho más efectiva la intervención conjunta con niños, niñas y adolescentes.

Tu observación sobre estos tres puntos puede ser clave para reducir el acoso escolar.