Construye el Internet que te mereces.

Como salvarnos del aislamiento social.

Juan falleció hace dos meses. Sus vecinos reportaron un mal aroma proveniente de su casa. El cadáver llevaba allí dos meses descomponiéndose.

Nadie lo había notado porque Juan optó por vivir solo, en Japón se le conoce a esto como Kodokushi o muerte solitaria. Aproximadamente al año hay 30 mil hermitaños como Juan que mueren sin que nadie lo sepa.

Juan se pensionó y dejó de sentirse útil en la sociedad, sintió que no pertenecia al mundo, por lo que decidió atrincherarse, pero su historia viene desde la infancia.

Hikikomori (atrincherado) se le conoce en Japón a las personas que se aislan por completo, todo lo del mundo externo lo consiguen por Internet.

Juan, tuvo episodios donde pudo salir, compartir, disfrutar del sol, tener una novia, como tu o como yo.

¿En que momento empezó a atrincherarse?

Juan empezó su adolescencia aislándose en los videojuegos, entre los 10 y 13 años.

El mundo virtual le atrajo, diseñando el personaje que quería ser, el corte de cabello, las cejas, músculos, tatuajes y atuendo perfecto para volar y asesinar personajes en ese mundo de videojuegos. Empezando a sentir odio por una humanidad donde no había cabida para él.

La mamá de Juan supo que hubo un momento sin retorno, y fue cuando Juan le pidió no ir al colegio más. Reemplazar este contacto social por educación a distancia.

El miedo de Juan empezó por ser victima de bullying, sus compañeros e incluso profesores lo acosaban constantemente con frases que él se repetía hasta convertirlos en una creencia para sí.

No fue algo de un día para otro, no es que Juan se haya dormido un día y al siguiente sea un hikikomori, fue un proceso gradual.

Primero buscó diversión emulando a youtubers que vivian de producir contenido digital, especialmente sobre videojuegos. En lo que Juan veía, sus influenciadores estaban siempre encerrados con la misma habitación de fondo, y generaban ingresos para vivir.

Después, sus hábitos de sueño empezaron a cambiar, se acostaba mas tarde, despertaba mas tarde. Siendo su amigo de buenos días y buenas noches una pantalla.

Posterior, empezó a encerrarse bajo llave, para sentir que estaba más aislado. En épocas importantes como navidad empezó a ser más tímido e inseguro con su familia.

Le pidió a los padres que le permitieran estudiar desde casa, su comida empezó a ser domicilios y era un acumulador de basura. Incapaz de soportar el silencio siempre tenia la televisión encendida solo por escuchar voces de ese mundo al que estaba odiando progresivamente.

Después de perder habilidades sociales y con el tiempo detenido, hablando como bebé, al terminar su bachillerato en línea, busco ir a la universidad.

Algo motiva a los hikikomori como juan a salir de su aislamiento, aunque buscan personas similares para no sentirse juzgados.

El problema es que juan puede conseguir trabajo remoto, comida sin salir de casa, y comprar sus videojuegos, por lo que con el tiempo, fastidiados incluso por la luz solar recaen en su asilamiento, sumándole que el hecho de que el tiempo quede detenido para ellos tienen comportamientos no acordes a su edad, haciendo mas difícil que se vinculen a ella.

Con la edad, después de jubilarse un hikikomori se denomina kodokushi, ya sin la familia o ese circulo cercano, en el encierro profundo de alma, cuerpo y mente llegan a morir.

Siendo un nuevo negocio en el que las funerarias deben especializarse en Japón, para limpiar meses de quietud en un apartamento habitado por un cadáver sin que la sociedad lo note.

Los hikikomoris empezaron a edades adolescentes en Japón, sin embargo el rango de edad aumento, se conocen casos en argentina y Venezuela.

Tu y yo sabemos que desde pequeños darle la oportunidad a los niños, niñas y adolescentes de disfrutar el mundo real, exigirles que se desconecten, previene desde la obesidad, adicción a videojuegos, que lleguen a ser hikikomoris, y sobre todo es la mejor muestra de amor que podemos darles.

Si quieres tener una consultoría sobre este tema, déjanos tus datos: