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Deja de enseñar lo que sabes para ser buen profesor

ser buen profesor

Profe tienes un problema: estás enseñando todo lo que sabes. Lo que has aprendido desde la academia, los libros, la teoría, las definiciones, los tecnicismos. Ser un buen profesor hoy implica dejar de enseñar lo que sabes.

Para contarte bien qué debes hacer para ser un buen profesor, te voy a contar una corta historia.

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Dicté mi primer curso online en vivo. Tuve la oportunidad de formar un grupo con personas de Colombia, Argentina y México.

Una profe de contabilidad que vive en México me contó que la situación educativa para ella es difícil. Los alumnos no están asistiendo a clases virtuales porque no tienen internet, porque no tienen computador, porque no hay motivación o las combinaciones de las tres.

Así que la directora del instituto donde ella enseña le pidió que realizara alguna actividad para enganchar a los estudiantes. Si no hay clases los acudientes no pagan y si no hay ingresos económicos no habrá salario para los educadores en general.

¿Cómo lo vas a hacer? Le pregunté

No sé, me contestó decepcionada. La directora me pide mejoras, pero es muy psicorrígida, las clases deben ser de 50 minutos seguidos, debemos seguir el pensum académico, no se me ocurren alternativas.

Le conté de algunas estrategias propias del curso que estamos llevando a cabo: ¿Has pensado en reducir las clases a 20 o 25 minutos? O al menos tener pausas intermedias.

Para motivar la interacción aprovecha las preguntas rápidas y cerradas. Cosas de «sí o no» para empezar.

Ella aceptó que al principio los alumnos prestaban atención y después no, le parecía una buena técnica, pero no solucionaba el problema de cómo ser un buen profesor.

Le lance una pregunta que la hizo pensar: ¿Cuál es TU propósito de enseñarles algo nuevo? ¿Cuál es esa habilidad o pedacito de tema que si tus estudiantes aprenden te dejaría dormir tranquila con la sensación del deber cumplido?

Permaneció en silencio unos minutos

No estoy segura, creo que solo que aprendan los temas para que pasen el examen con buena calificación.

Bueno, ¿y si dejas de enseñar lo que sabes?

Eso es imposible, la academia nos obliga a cumplir con los temas. Respondió algo disgustada.

Lo que quiero decir es que no enseñes lo que sabes, enseña lo que sientes, lo que te emociona, las habilidades que ellos pueden aplicar en sus vidas, hazlo simple, muy simple para ellos. HUMANIZA el conocimiento.

Permaneció nuevamente en silencio esperando que le diera más argumentos.

Le pregunté: ¿Por qué estudiaste tu profesión?

Bueno, siento que la contabilidad nos ayuda a tomar mejores decisiones y que los jóvenes o cualquier persona puede administrar mejor el dinero y el tiempo midiendo los ingresos, los egresos, sabiendo qué es un pasivo o un activo. Me dijo convencida y motivada.

Bueno profe, realmente no entendí nada de lo que me acabas de decir, precisamente porque me sigues hablando de lo que sabes, pero no lo que sientes. Deja de enseñar lo que sabes, enseña lo que sientes.

Bueno, siento que el tiempo mal invertido es plata perdida, que podemos invertir tiempo con nuestra familia, dedicarnos a lo que nos gusta y realmente empezar a vivir si somos buenos administradores.

Simplifica, insistí.

Siento que la vida es muy corta para gastarla mal.

En ese momento sentí como se relajó, sentí que ella había entendido la idea, me estaba hablando desde sus emociones, no desde la academia. Yo conecté con esa idea. Cuéntame más, le dije.

 Con el tiempo, al igual que con el dinero hay perdidas, ganancias, inversiones a riesgo, inversiones seguras, gastos de tiempo innecesarios. La contabilidad te puede ayudar a disfrutar la vida que quieres.

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¿Cómo ser un buen profesor?

  1. Olvida tu ego, olvida demostrar que tanto sabes, tus años de experiencia, tu conocimiento sobre el tema.
  2. Olvida la jerarquía y el respeto infundido por ser el profesor o el dueño del marcador o quien comparte pantalla.
  3. Humaniza el conocimiento, deja de enseñar los tecnicismos. Cuéntales tu historia a tus estudiantes, por qué consideras importante ese conocimiento y cómo eso cambió tu vida.
  4. Ten presente el ciclo de la experiencia: Pensamiento, emoción, acción.
  5. Olvida la enseña por calificaciones a través de la repetición

En conclusión, piensa una clase donde tu no seas solo un profesor que lee en voz alta los mismos conceptos que tus estudiantes pueden encontrar en los libros o en Google, humanizar el conocimiento desde las emociones te ayuda a ser un buen profesor que es capaz de reconocer el aprendizaje como un proceso guiado entre personas.

Recuerda que los procesos repetitivos hoy son ejecutados por robots.